LOS SUPERINTENDENTES LUCHAN CON EL CORONAVIRUS

Entre cierres de operación y cuarentenas, el manejo de los campos de golf se ajusta a los cambios. Los Superintendentes comparten sus planes y perspectivas.

Marzo 18, 2020 | Andrew Hartsock
En el Sunshine Coast Golf & Country Club de British Columbia, el superintendente Jason Haines y su equipo dejan las copas una o dos pulgadas fuera del suelo, para permitir a los golfistas retirar sus pelotas sin necesidad de meter las manos.

El jueves 12 de marzo — el día que la pandemia del COVID-19 perdió su abstracción en Norteamérica, cuando la NCAA inició sus actividades del mes y la NBA inició su post-temporada y todas las actividades deportivas se tambalearon — Hunter Brewer lanzó un “tweet”.

Este “tweet” no fue el primero y seguramente, no será el último sobre este tópico, pero estará entre los más elocuentes — colocando las palabras a una pregunta que debe estar en la mente de todos los que están en la industria del mantenimiento de campos de golf.

Así que… ¿Qué pasacuando un Superintendente o su asistente o cualquiera del staff, se contagia de esta cosa? ¿Van a abandonar el campo de golf por dos o más semanas en una cuarentena? Todos interactúan entre sí diariamente. Esto se puede poner interesante.

Este tweet no se hizo viral, pero inició una discusión que está lejos de terminar.

“En mi caso, como la persona que escribió el tweet, nadie se ha preguntado ‘¿Qué tal si uno de nosotros se enferma?’” dice Brewer (@TurfBrewer), quien es asistente en el FarmLinks Golf Club de Pursell Farms en Sylacauga, Ala., y miembro por ocho años de la GCSAA. “En un momento, éramos uno de los 4 estados sin coronavirus, pero sería una locura pensar que no llegará.”

El día que Brewer hizo el tweet, Alabama confirmó su primer caso.

“Yo solo pensaba… ¿Cómo le podemos ganar a esta cosa?” comenta Brewer. “Y yo sé que otros piensan igual. La respuesta fue grandiosa — generando un montón de ideas.”

Menos de una semana después, se hizo obvio que no hay una respuesta fácil. Caray, quizá ni siquiera una pregunta correcta. 

“Yo diría que esto requerirá un gran esfuerzo internacional,” comenta Jason Haines, superintendente del Sunshine Coast Golf & Country Club de Roberts Creek, British Columbia, y miembro por 4 años de la GCSAA. “Creo que todos están esperando dirección del gobierno. ¿Qué hacemos? ¿Qué se nos permite hacer? ¿Quién soy yo para decir que el golf es seguro? No soy un epidemiólogo; Soy solo un greenskeeper. Todo lo que podemos hacer es reducir las áreas de riesgo potencial. Pero, otra vez, no soy un experto en el manejo de enfermedades infecciosas. ¿Qué hace nuestro staff? ¿Cómo pagaremos nuestras cuentas si no podemos trabajar? ¿Cómo pagarán nuestra nómina si el campo no abre?”

Ajustando el curso

Recientemente, Haines y su staff hicieron algunos cambios a su forma de trabajar y preparar su campo de golf de 18-hoyos.

“Obviamente, desinfectamos áreas comunes,” afirma Haines. “Y reducimos artículos de uso común — (quitando) rastrillos de bunkers, lavadores de bolas. Nos dicen que el virus puede sobrevivir fuera del cuerpo por dos o tres días en ciertas superficies. También desinfectamos las áreas del driving range y los carritos.”

Una práctica novedosa: copas elevadas. El staff del Sunshine Coast G&CC deja las copas una o dos pulgadas arriba de la superficie de putt, eliminando la necesidad de quitar la bandera — lo cual, bajo las Reglas del Golf, es innecesario hoy en día — o tocar el interior de la copa.

Esta es nuestra solución para no tener que tocar la bandera o el agujero. Golpea la copa con tu bola y si permanece dentro de una longitud de putter llámalo putt logrado.

“Si le pegas a la copa con tu bola y no rebota más de un putter de distancia, lo consideras como un putt logrado,” dice Haines.

En el campo de Brewer, se avisa a los golfistas que dejen la bandera puesta.

“Nosotros tenemos a nuestro starter animando a la gente a tomar y dar las bolas ‘dadas’,” afirma.

“Tenemos un lugar muy amplio, con mucho aire de por medio,” apunta Brewer. “Usted debe estar seguro, en el campo.”

Una situación fluida

Es un objetivo muy móvil.

Considere el caso de Michigan hace poco. El Gobernador Gretchen Whitmer publicó una orden ejecutiva anunciando “restricciones temporales en uso de espacios públicos” y específicamente mencionó golf clubs y country clubs entre esos espacios que quedarían cerrados hasta el 30 de marzo.

Después de lo que el Detroit News describió como un día frenético y confuso, para muchos trabajadores de los 650 campos en el estado, — el periódico reportó que algunos campos corrieron a los golfistas y cerraron; otros permanecieron abiertos — un vocero del gobierno aclaró que las clausuras eran para los pro shops y clubhouses. La práctica del golf podría continuar — sujeta a otras restricciones.

Similarmente en Washington, — el estado más afectado por él, especialmente en Seattle — el Gobernador Jay Inslee anunció que todos los “restaurantes, bares y otras instalaciones recreacionales” cerrarían temporalmente, pero no se dijo nada de los campos de golf. La situación se clarificó poco después, cuando se anunció que los campos de golf seguirían abiertos — con restricciones, como limitar el número de personas por grupo — pero el servicio de alimentos y bebidas, por ejemplo, tendría que cerrar o servir en exteriores.

¿Y la agronomía?

Regresando al tweet de Brewer: ¿Abandonaremos los campos de golf por dos semanas o más?

“Estamos a 27 grados hoy,” asevera Brewer. “Comenzaremos rutinas de corte en breve. No sé si podamos sobrevivir si pierdo a mi equipo por dos semanas o más”. Esto parece que será lo normal hasta julio o agosto. Por ahora, hay más preguntas que respuestas.

“Creo que, en el peor de los casos, si nadie estuviera aquí por dos semanas… Yo vivo en la propiedad. Si llegáramos a esto, yo estoy aquí. Yo podría cortar los greens — Si no estoy enfermo. Podría mantener vivo el resto. Con una ausencia mayor, podrías perder los greens. La gente dirá, ‘Es solo pasto,’ pero no puedes hacer un green de la noche a la mañana. Esto me asusta. Somos un campo de bentgrass en Alabama. La ventana de tolerancia de estrés que se puede tolerar, es muy estrecha. No estoy preocupado por perder un Green en ésta época del año, pero…”

FarmLinks Golf Club de Pursell Farms, es el campo de 18 hoyos en Sylacauga, Ala., donde Hunter Brewer es el Asistente del superintendente.

En este sentido, Haines es afortunado.

“Tenemos suerte,” afirma. “Normalmente, estaríamos aplicando la primera fertilización de la temporada. Detuvimos todo eso. El crecimiento está super lento en estos momentos. Estamos cargando el sistema de riego. Si lo requerimos, podemos regar de forma remota. No necesitamos de mucha agua. Estamos completos en refacciones de riego, así que, si tenemos una fuga, la podemos reparar. Estamos analizando el mínimo de gente que necesito. Creo que lo puedo lograr con una persona más. Podríamos aguantar hasta seis semanas, con cero mantenimientos. No sería el fin del mundo, pero nos tomaría algo de tiempo recuperar el campo.”

Esto es ahora. En un mes, la temporada de crecimiento comienza en serio.

“El pasto comienza a saltar del suelo,” dice Haines. “Si tuviéramos un equipo de 3 personas, el 100% de la chamba sería cortar pasto. Por supuesto, si el campo está cerrado, hay muchas cosas que no se tienen que hacer — como rolar greens, entre otras.”

‘No tengo gente trabajando junta’

Algunos campos de golf siguen abiertos, y aún aquellos que han cerrado, tienen a su gente trabajando. ¿Y cómo manejan los superintendentes esta situación?

El Summerfield Crossings Golf Club en Riverview, Fla., estaba aún abierto cuando se escribió este artículo — horas después que el Gobernador de Florida Ron DeSantis, anunció el cierre de bares y nightclubs por 30 días, obligando a la Gerencia de Summerfield Crossings, agendar una junta para analizar las implicaciones en el golf.

“La mayoría de mi gente, ha mantenido su distancia entre sí y, casi todos traen su propio lunch y se sientan en diferentes áreas de la bodega o del campo de golf,” comenta Keith Lamb, Superintendente clase A del Summerfield Crossings y miembro por 17 años de la GCSAA.

En el Summerfield Crossings Golf Club de Riverview, Fla., el superintendente Keith Lamb y su equipo pasan tiempo extra desinfectando zonas de manipulación — asta bandera, carritos, etc. — o eliminándolos completamente. También se limita el tamaño de los grupos y la disponibilidad de alimentos y bebidas. 

Los campos por todo el país reportan haber modificado sus agendas, para evitar traslapes de jugadores. Para Lamb, eso no es problema.

“No tengo un equipo numeroso y los muchachos escalonan su llegada al trabajo,” comenta. “Todos los trabajos están individualizados, por lo que no tengo gente trabajando en pareja. La única excepción es con un par de hermanos que viven juntos, así que les asigno trabajos para que los hagan juntos. No tenemos planes de liquidar a nuestra gente, a menos que lo ordene el gobierno o el dueño del campo. Puedo mantener el campo con tres o cuatro personas, pero mi equipo cuenta con solo ocho, por lo que no hay mucha carga financiera.”

A final de cuentas

El Golf, como casi todas las industrias, camina sobre hielo delgado. Los campos deben permanecer abiertos, pero están obligados a mantener a su staff y patrones a salvo. Quizá deban cerrar para conseguirlo, pero… ¿Cuánto pueden estar cerrados, esperando una re-apertura?

“Una preocupación que tengo, si cerramos y nos vemos forzados a una cuarentena larga,” comenta Lamb. “No estoy seguro de cuánto tiempo los dueños nos pueden seguir pagando, además de que no tengo conocimiento de ningún plan de apoyo económico por parte del gobierno.

Eso es solo una parte de la preocupación. Mientras algunos campos reportan un alza de rondas, para otros, el negocio está entendiblemente lento. Y mientras los cheques disminuyen y los trabajos se pierden, el golf tomará otro golpe.

“Somos un club semi-privado,” aclara Haines. “Las aportaciones de nuestros socios, nos llevan hasta mediados de primavera. Nos apoyamos de los green fees después, para permanecer operando. Si todos están en cuarentena, no habrá dinero para el golf. No veo cómo podríamos permanecer con el campo abierto.”Poco tiempo después de hablar con GCM el martes, Haines se enteró que Sunshine Coast Golf & Country Club cerraba de forma indefinida.

La perspectiva es importante

A unas 12 horas en carro, al sureste del campo de Haines, está Séneca, Ore., hogar del Retreat & Links de Silvies Valley Ranch, un resort ecológico con 52 hoyos en cuatro campos. Sean Hoolehan, quien fue presidente de la GCSAA en 2006, es el superintendente. Los campos están programados para abrir el 1 de mayo, por lo que la afectación por coronavirus ha sido mínima.

“Hasta ahora, nada,” dice Hoolehan (arriba). “Hemos cerrado temporalmente las operaciones de alimentos y bebidas. Estamos en modo de espera, preparando los campos y jardines para los visitantes, pero sin dejar de lado la situación del COVID-19, siguiendo todas las recomendaciones estatales.”

La guía para que las personas jueguen golf son más simples, apunta Hoolehan. “Se requiere comunicación y cooperación de los golfistas. No será golf con reglas de la USGA, pero peor es nada,” remata con una sonrisa.

En respuesta al tweet de Brewer, Hoolehan comparte algo de sabiduría:
Es un campo de golf, no un hospital. Todo puede ser rescatable. Es Buena idea tomar medidas, para que su staff y patrones estén seguros. Es importante mantener la perspectiva en estos momentos. #FlattenTheCurve

Al hablar con GCM, ofreció más perspectiva: “Los Superintendentes son líderes primero, después administradores y al final son agrónomos,” afirma Hoolehan. “Ahora es un tiempo para liderar. Primero, no deje que la ansiedad lo paralice. Enfóquese en su familia, su staff y su campo, en ese orden. Yo tengo un dicho: No estamos salvando vidas en el trabajo. No hay ninguna actividad en el campo que valga la pena para arriesgar su bienestar, ni la de su staff y, en este caso, las familias de su staff.”

“He sido superintendente en los días aciagos del Black Monday de 1987; el 11 de septiembre de 2001; la Gran Recesión de 2008; y ahora esto. Todas parecían amenazar la estabilidad nacional. La adversidad es parte de la vida. Acójala, aprenda y siga adelante.”


AUTOR: Andrew Harstock es el editor de GCM.
TRADUCTOR: IA Mauricio Aguirre García. Servicios de Atención al Cliente y Equipos Especializados Toro en TERMSA.
PUBLICACIÓN: Golf Course Magazine. Marzo 2020. Título Original: Golf Courses, superintendents grapple with coronavirus. https://www.gcmonline.com/headlines/gcsaa-news/news/golf-course-coronavirus