Publicación Marzo / 16

Ganando la guerra contra «black layer», una batalla a la vez

La aparición de este azote del suelo en los greens del campo de Costa de Carolina del Sur, estimuló la re-evaluación de ciertas prácticas y un contra ataque multifacético.

Por CGCS Brian Hollingsworth


Hace 5 años, cuando renovamos los dos campos aquí en el Dataw Island Club, ubicado en Beaufort, Carolina del Sur, estábamos emocionados por nuestro nuevo comienzo. Los nuevos greens, bunkers, fairways y sistema de riego, eran justo lo que nuestros campos necesitaban, y las renovaciones fueron una bocanada de aire fresco para nuestro superintendente y su staff de mantenimiento, quienes habían estado lidiando con infraestructura deteriorada y malas condiciones del campo, por años. De alguna forma, sin embargo, los retos nuevos siempre llegan. Dos meses después de abrir el campo Cotton Dike, el primero en ser renovado, descubrimos una nueva batalla: “black layer” en los greens.

Un enemigo bajo suelo. La capa negra (black layer), se desarrolla cuando los niveles de oxígeno en el suelo se reducen por condiciones de sobresaturación de agua. Esto normalmente ocurre en áreas donde el césped es corto y podado finamente y, es especialmente dañino en las raíces del pasto. Conforme las raíces merman, la salud del césped es afectada seriamente y en cuestión de días, en la superficie tenemos pasto ralo y débil. Nuestro problema comenzó en las orillas de los greens – particularmente en las zonas bajas – casi inmediatamente después de reabrir el Cotton Dike. La pregunta en todas nuestras cabezas fue… ¿Por qué? Los greens estaban nuevecitos y esto, no parece como un obstáculo que deba enfrentar tan pronto, un green con especificaciones de la USGA. Después de investigar un poco, muchas posibles causas de la capa negra se volvieron aparentes.

El primer problema fue nuestro “mix” en greens. En la construcción, habíamos decidido incrementar la proporción de arena/peat al 70/30, para nuestros greens con especificaciones USGA. Fueron muchas las razones por las que hicimos esto, pero el objetivo principal fue el de tener mayor retención de agua en la zona superior de las raíces. Sembramos nuestros greens con bermuda ultra enano mini verde, que como todos los bermudas enanos, no tiene un sistema radicular especialmente profundo.

 Adicionalmente, nuestros campos de golf están localizados en un ambiente de costa con mucho viento, lo que tiende a secar los greens muy rápido. Nuestra expectativa era que el “peat” extra nos ayudará a retener humedad en los greens un poco más de tiempo y, que retuviera esta humedad cerca de la superficie, donde las raíces cortas la podrían utilizar.

El segundo problema que identificamos fue que el proceso de grow-in nos saturó de agua ciertas áreas en los greens. En cualquier proceso de grow-in, típicamente sobre riegas hasta cierto grado, y nosotros también los hicimos, pero con nuestro mix de greens más “pesado”, la capa negra apareció más rápido de lo acostumbrado. La humedad se concentró en las partes bajas de los greens y aún, en las zonas donde había pendiente suficiente para que el agua se moviera fuera del green.

Después, nos dimos cuenta de que los aspersores que regaban alrededor de los greens, llegaban a tirar agua dentro de los mismos. Los aspersores habían sido colocados más cerca del green, para compensar los vientos de nuestra ubicación, pero esto provocó que entregaran agua más allá de donde la queríamos.

Otro error que hizo que la capa negra detonara muy rápido, fue nuestro uso inicial de agentes humectantes, que retuvo mucha humedad en la zona superior de las raíces. Este agente humectante fue muy bueno para un rápido desarrollo del pasto durante el grow-in, pero provocó que la parte superior de la zona radicular, permaneciera muy mojada.

Finalmente, la pobre calidad de nuestra agua de riego parece que hizo la capa negra peor de lo acostumbrado. Usamos agua reciclada, que contenía alta concentración de bicarbonatos y tenía partículas del material muchas ocasiones. Ambos factores se conjugaron para disminuir los rangos de infiltración, lo que acentuó nuestros problemas.


Haciendo un plan de acción
Así como el problema de la capa negra, su solución tiene muchos componentes. No fue una sola cosa la que ocasionó nuestros problemas, así que una sola cosa tampoco solucionaría los mismos. Nos pusimos a trabajar de inmediato, siendo nuestro primer objetivo el secar la superficie de los greens, mejorar el flujo de agua hacia abajo, fuera del mix de nuestros greens y, hacer llegar aire a la superficie.

Todo superintendente sabe que una de las primeras acciones que debe hacer contra la capa negra, es airear el suelo para inyectar oxígeno en la zona afectada. Desafortunadamente, ya estábamos muy entrados en octubre antes de darnos cuenta de la gravedad de nuestro problema, por lo que habíamos perdido bastante césped.

Adicionalmente, acabábamos de abrir el recién renovado campo Cotton Dikes y para evitar interrumpir el juego de forma significativa con nuestras actividades culturales, no quisimos ser agresivos con nuestras aireaciones y retapes. Decidimos trabajar sólo en las áreas afectadas. Dimos un paso con el equipo y retapamos manualmente los hoyuelos que hicimos.

Desafortunadamente, los hoyos no cerraron todo el otoño y el invierno, pero era algo que no se podía evitar. El siguiente punto en el que nos enfocamos, fue en controlar las cantidades de agua sobre el green y no permitir que las áreas afectadas con la capa negra, recibieran más agua de la necesaria. Inmediatamente cambiamos de agentes humectantes, aplicando uno que fomentara la penetración del agua en sustitución del otro que era más para retención de humedad. También, cambiamos drásticamente el cómo regábamos nuestros greens de forma diaria. Normalmente, con greens de pasto bermuda, la mayoría de los superintendentes confían en regar pesado para posteriormente, suplementar con manguera cuando sea necesario. Nosotros ajustamos este concepto y trabajamos un agresivo régimen de riego con manguera. Este cambio fue apoyado con el uso de medidores de humedad, lo que nos dio bastante información sobre las condiciones del suelo. Con estas herramientas, fuimos capaces de poner números a todo lo que hacíamos y señalar exactamente dónde era necesario regar.

Viendo en retrospectiva, el introducir medidores de humedad fue una de las medidas que debimos hacer con más antelación. Usando estos aparatos, procuramos mantener la humedad de nuestro suelo entre 20 y 25% a una profundidad de 3 pulgadas. Nuestros números en las áreas con capa negra, continuamente eran de 40% o mayores – precisamente el problema. El paso final para controlar el agua de riego sobre la superficie de nuestros greens, fue el ajustar de forma adecuada todos los aspersores en la periferia de los greens que metían agua sobre los mismos. Modificamos el arco de algunos, cambiamos las boquillas en otros y cambiamos la trayectoria en otros, según se requiriera.

Nuestra nueva estrategia era limitar el agua que llegaba a los greens, además de monitorear la misma muy de cerca. Fuimos tan lejos en esto, que llegamos a hacer aplicaciones de fertilizantes o químicos que requerían de riego, justo antes de tormentas reportadas por boletines meteorológicos. Implementamos todas las tácticas que pudimos, de manera de evitar excesos de agua en las zonas afectadas. Lo negro, fuera. A la llegada de la primavera y verano del siguiente año, esperábamos iniciar nuestra primera temporada de crecimiento de nuestros greens nuevos y nuestro flamante bermuda enano.

Como cualquier green nuevo, teníamos áreas delgadas desde el establecimiento y también queríamos enfocarnos en mejorar las condiciones de juego. Los greens seguían duros desde su construcción, así que golfistas y el staff de mantenimiento, estábamos listos para airear y mejorarlos. Ahora que el clima era propicio para el crecimiento del césped, podríamos implementar estrategias de aireación para seguir atacando la capa negra y comenzar el restablecimiento del césped en las zonas dañadas. En los primeros días de primavera, comenzamos retirando los “liners” del perímetro de los greens, donde la capa negra era más evidente.

En la construcción, decidimos colocar los “liners” como un medio para establecer la frontera de los greens, además de separarlos del suelo circundante. Sin embargo, conforme nuestros problemas con la capa negra empeoraron, comenzamos a pensar que los “liners” de alguna forma detenían el agua dentro del espacio del green. Nuestra esperanza era que al retirar estos “liners”, el agua encontrara otra ruta de salida a través del suelo nativo. Aunque teníamos drenes tipo “smiley” en las partes bajas de todos los greens, nuestro “mix” retenía aún bastante humedad, así que decidimos implementar esta medida para acelerar el drenado de los greens. Este paso requirió de trabajo sucio, pero era muy necesario. Para nuestra primera aireación del año, optamos por “tines” huecos de 5/8”, con espacio de 2 x 2 pulgadas y dimos dos pasos en las áreas bajas, lo que nos dio un total de un 15% de superficie trabajada respecto de la superficie total. Repetimos este procedimiento varias veces durante el verano, seguido de retape con arena. En suma, trabajamos un 35% del total de la superficie de los greens ese verano. El airear y retapar de manera agresiva fue muy bueno, pero el mix existente en los greens todavía tenía la tendencia de retener mucha humedad, así que tuvimos que seguir.

Más tarde este mismo verano, incorporamos una máquina de aireación Dryject Maximus, que inyecta arena en huecos grandes de 3 pulgadas hasta una profundidad de 8 pulgadas. Hicimos el trabajo en todos los greens, los cuales drenaron a la perfección después de terminado el proyecto. Desafortunadamente, en los puntos más bajos, todas estas aireaciones dispararon un nuevo problema: los bordes de los greens comenzaron a hundirse ligeramente, creando bañeras para las aves en los lugares que queríamos secar. Al siguiente verano, iniciamos la segunda fase de nuestro plan de actividades culturales. Comenzamos bajando el nivel de los collares sólo un poco, además de levantar el césped por dentro del green, para remediar al potencial de encharcamiento en la superficie de put. De hecho, este cambio eliminó el agua del green. El segundo verano, también decidimos seguir con el programa de aireaciones de forma agresiva, además de la operación de taladrar-rellenar. Esto nos permitió seguir añadiendo arena limpia lo más profundo posible, en nuestro mix original en las partes bajas del green.

Aún después de implementar todas estas actividades culturales, el erradicar la capa negra fue un proceso lento y nos tomó dos veranos haciendo todo este trabajo, antes de notarse la diferencia. Eliminar la capa negra es muy complicado, una vez que se ha establecido, pero ya comenzamos a ver progreso, particularmente en la superficie de los greens. Las áreas debilitadas ya están cubiertas de césped. Sin embargo, nuestra batalla no ha terminado. La capa negra y los excesos de humedad deben ser checados constantemente, bajo la superficie del suelo.


Agua: Cantidad y calidad.
La pieza final de nuestro rompecabezas contra la capa negra, fue el ajustar nuestros problemas con la calidad del agua. El alto contenido de bicarbonatos y partículas de los mismos en el agua, definitivamente afectaron la infiltración del agua en nuestro mix de greens. No podemos cambiar el agua de riego que tenemos, pero podemos cambiar nuestro plan de nutrición. Para remediar el problema de los bicarbonatos, fuimos más agresivos con nuestras aplicaciones de calcio.

Durante las aireaciones, constantemente hicimos aplicaciones de calcio en los agujeros abiertos. Junto con esta medida, comenzamos a hacer riegos de lavado usando gypsum o cualquier otra fuente de calcio. Como era de esperarse, los greens comenzaron a drenar de forma consistente en toda su superficie, gracias a esta medida, pero sorprendentemente el drenado incluyó las zonas problemáticas de nuestros greens. Aunque suene extraño, con la adición de más agua por el método del lavado, conseguíamos comenzar de cero, con las áreas afectadas por la capa negra bien drenadas y aireadas. Siguiendo nuestro programa de lavados con las otras prácticas de riego con manguera y control del riego con aspersores, finalmente comenzamos a ver cambios en el contenido y cantidad de capa negra bajo la superficie de los greens.

También nos comunicamos con otros dos superintendentes que habían tenido éxito en su lucha con la capa negra, aplicando ciertos productos. Para mejorar sus resultados, ellos nos recomendaron una combinación de un agente humectante para mejorar la penetración del agua, un producto con calcio, ácidos húmicos y un fuerte producto para oxigenar el suelo. Aplicando esta recomendación, seguida de un riego pesado con manguera y una tableta de calcio, la capa negra comenzó a disolverse y desaparecer.

 Todos los trabajos que hemos descrito, los hemos realizado por cuatro veranos consecutivos hasta la fecha. Este será nuestro quinto verano, luchando con la capa negra aquí en Dataw Island y desafortunadamente, no será el último. La capa negra es un oponente difícil de derrotar, especialmente en casos severos. Típicamente, no es causado por un solo factor y normalmente, tampoco se resolverá con un solo tratamiento. Por fortuna para nosotros, hemos hecho las actividades requeridas para lidiar con esto y todos nuestros greens – incluyendo las orillas -, ahora están en excelente forma. El mejor consejo es vigilar sus greens muy de cerca, de manera que la capa negra no tenga oportunidad de desarrollarse. Mantenga con usted un probador de humedad a la mano, de manera que pueda verificar cualquier cambio en un green.

Riegue con manguera tanto como se requiera, haga aireación de sus greens tanto como se requiera y asegúrese que su elección de agente humectante, sea compatible con el mix de sus greens – una sola talla no le queda a todos. Y lo más importante, esté abierto a cambiar sus métodos. El hacer siempre las mismas cosas que se han hecho, no será efectivo contra la capa negra, después de que ésta se haya establecido en sus greens.


AUTOR: El CGCS Brian Hollingsworth es el director de mantenimiento del campo de golf Dataw Island Club, ubicado en Beaufort, Carolina del Sur, donde ha trabajado desde el 2005. Él es graduado de la Universidad de Auburn y miembro de la GCSAA durante 19 años.

TRADUCTOR: Ing. Mauricio Aguirre García. GCS, Country Club de Chapala. Chapala, Jalisco, México.

PUBLICACIÓN: Golf Course Management. Marzo 2016. Volumen 84. Número 3. 

TÍTULO ORIGINAL: Winning the war with black layer, one battle at a time. Pág. 58-64.

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